Los secretos

Nuestro paso por esta vida es demasiado efímero como para ignorar aquellas cosas que nos duelen, que nos amenazan, o que preferiríamos, por miedo, vergüenza, comodidad, no mencionar en voz alta.

Cuando acallamos las verdades que nos sacuden, jugando a que no existen, las pobres, impotentes, amordazadas, acaban por depositarse en la médula ósea de nuestra vida. Y así, poco a poco, casi sin darnos cuenta, hartos del encierro,estos secretos empiezan a buscar diferentes modos de salir de la prisión.
Y así, vengativos, los secretos comienzan a desquitarse con lo más preciado que tenemos: nuestra salud, nuestra alma, nuestro equilibrio emocional.

Son los secretos que más celosamente guardamos, los que nos carcomen por dentro, los que nos humedecen las manos con un molesto sudor, ―gélido, pegajoso y desagradablemente persistente―, que no es otra cosa que el llanto del pesar que envuelve nuestro espíritu y que encuentra, a través de las glándulas sudoríparas, una vía de escape.
Porque llenos de prejuicios, estúpidamente perdemos la oportunidad de aprender y de enriquecernos, ―a nosotros mismos pero también a los demás―, sin sospechar que cuando por fin nos atrevemos a romper el silencio, destapamos nuestras venas y la sangre fluye: fluyen los sentimientos, fluye la libertad.

Cuando optamos por ponerle nombre a las cosas, en realidad salimos del clóset directamente a la vida y la enfrentamos con la cabeza en alto, declarando ―tímidamente al principio, luego sin empacho―:
― “Mi hijo es gay, ¿Y qué”?

Como muchas otras madres y padres de hijos GLTB, pasé por el proceso de entrar al armario en el instante mismo en que mi hijo salió de él ante mí: Tenía dieciséis años, y hacía ya algún tiempo que la sospecha anidaba en nuestros corazones; el mío y el de su padre, que aunque tratábamos de ser lo más abiertos posible y de no dejarnos llevar por los estereotipos, no podíamos dejar de notar que nuestro adolescente era “demasiado sensible”, “demasiado frágil”, “diferente”.

Aquella mañana llamé a mi marido histérica.
―Tienes que venir rápido, encontré “material pornográfico” en la computadora.
Y aclaré:
―Pero no es lo “normal”, es diferente. No puedo explicártelo por teléfono, ¡por favor deja lo que estés haciendo y ven!
Las imágenes seguían allí, en la pantalla, escandalosas, exhibiéndose ante mí. Desafiándome. Había fotos de parejas homosexuales besándose, tomados de la mano, abrazados. La mayoría eran muchachos en ropa interior, posando en posturas sensuales.

―¿Crees que esto sea algo pasajero? ¿Será curiosidad?―
Mi marido iba borrando las direcciones de internet, una tras otra. Yo trataba de ser racional:
―Quizás no deberías borrarlas, es como una invasión a su intimidad.
―Pornografía es pornografía, y no me parece aceptable que en la computadora que comparte con su hermana y contigo…
―No me acuerdo que el mayor tuviera este tipo de fotos, tenía pornografía, si, pero de mujeres desnudas, de parejas haciendo el amor, “normal”.
Y su hermana, pues no, en sus archivos no tenía fotos de mujeres. Ni desnudas ni semidesnudas, ni besando a otras mujeres… qué es esto?

Cuando unos días después dejó “olvidada” sobre su cama la revista, entendimos que había llegado el momento de hablar con él. Teníamos claro que lo más importante era apoyarlo, asegurarlo, demostrándole que nuestro amor es incondicional. La revista era una publicación para jóvenes gay, llamada: “How to Come Out to Your Parents”, que leímos ávidamente con una extraña mezcla de alivio y de tristeza, mientras las lágrimas fluían copiosas, arrastrando con ellas las sospechas, los temores, los prejuicios, los miedos, ―y una luz nueva, interior, empezaba a iluminar nuestros primeros pasos por el closet que nuestro hijo había abierto ante nosotros, con la esperanza de que lo aceptáramos y no dejáramos de amarlo, invitándonos a crecer con él:
― Papá, Mamá, soy el mismo de siempre, sólo que ahora saben algo que antes no sabían.

Desde ese día han pasado más de diez años. Hemos aprendido que el proceso es largo, que hay momentos difíciles, ―como la primera vez que trajo a su novio a dormir―, que ser homosexual no es una elección, que no es algo pasajero, y que va mucho más allá de la relación carnal.

Deseamos lo que cualquier padre; que nuestro hijo se enamore, se case, sea feliz. Queremos tener la dicha de tener nietos suyos.
Sabemos que hay mucho por hacer. La lucha contra la homofobia y a favor de los derechos de los LGTB nos concierne a sus padres y a sus hermanos. Para eso es la familia.

En eso estamos.

Invitamos a otros padres, hermanos y demás familiares a hablar de lo que sienten. En Guimel hemos creado un espacio seguro y discreto para compartir nuestros sentimientos, dudas, preguntas… ¡No estás solo! Contáctanos.

Anuncios

6 pensamientos en “Los secretos

  1. Se que al principio pudo haber sido muy difícil y tambien pudo haberse fragmentado la relación completa de la familia, pero es de valientes el haberla afrontado y tomado con paciencia y amor, no todos los hijos son iguales, los queremos ide igual manera, pero siempre son distintos, gracias po compartir esta historia.
    Los quiero mucho Familia Aronovich

  2. ME CAUSO MUCHA EMOCION LEER ESTE RALATO, HAY DIAS EN LOS QUE QUISIRA OLVIDAR LO QUE SOY, LA PREFERENCIA QUE TENGO HACIA LOS HOMBRES. PENSAR QUE TODO ESTO ES UN SUEÑO DEL CUAL ALGUNDIA DESPERTARE. SINEMBARGO HE APRENDIDO A ACEPTARME TAL COMO SOY Y QUE NO CAMBIARE SOLO POR QUERER ENCAJAR EN LA SOCIEDAD, FELICIDADES POR APOYAR A SU HIJO EN ESTA SITUACION ESO ES LO QUE NECESITAMOS, EL APOYO DE LA FAMILIA VON ESO Y DIOS POR DELANTE SALIMOS VENCEDORES.

    • Sin el amor, compasión y respeto de la gente que nos rodea, las cosas suelen ser mucho más difíciles. ¡Gracias por tu comentario y felicidades por llegar a tu propia aceptación!

  3. Increíble testimonio, me alegra la forma en la que han tomado las cosas y sobre todo que siguen unidos como familia. No soy judío pero hace 10 años me relacioné con un chico que si lo era. Durante mucho tiempo vivi odiandolo y deseando volver a verlo para desquitarme o que pagara por lo mucho que me había lastimado. Ambos en ese entonces teníamos 18 años, me enamoré … Mis papas aun no sabían de mi homosexualidad y evidentemente nos veíamos a escondidas. Después de un año de relación me pidió que nos escapáramos y que nos fuéramos lejos donde pudiéramos ser solo el y yo. Evidentemente me negué pues ocultar mi homosexualidad no significo para mi tener que dejar mis sueños … o el fracaso. Se indigno, sintio que le daba la espalda. Al dia siguiente Llegue de la escuela y ya me esperaba mi papa y mama en la sala. Algo sucedía pues no era normal su silencio y mucho menos esos rostros llenos de tristeza mezclados con terror … no imaginaba que el infierno empezaría aquella tarde. Quien en ese momento creía que era mi pareja se atrevió a ir con mis padres para hablarles de mi, sobre mi homosexualidad pero ademas agrego un sin fin de cosas … se ensañó. Dijo que me prostituía por 300.00 la hora, que vestia ropa interior de mujer, aventuras sexuales que nunca sucedieron. Mis padres creyeron en un desconocido; me golpearon, me insultaron, me enviaron a estudiar lejos. Para mi no era precisamente la forma que tenia en mente para salir del closet. Aquel individuo se desquito por no haberlo seguido, se desquito con crueldad. No volví a saber de el. Ahora soy profesionista y desde que termine la escuela me esforcé por mostrar a mis padres una imagen de mi distinta a la que alguna vez les contaron, tan solo tengo preferencias sexuales distintas pero … no soy un monstruo!!

    Elías A

    • Elías, Muchas gracias por compartir tu historia. Lejos de ser un “monstruo” tu valentía y tu compasión son admirables y hablan de una persona íntegra y centrada. Es una lástima lo que éste joven te hizo y ojalá tus papás hayan podido entender al fin que se trataba de un acto cobarde de venganza. ¡Te mandamos un fuerte abrazo!

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s